Somos una empresa de mujeres colombianas con raíces cafeteras. En 1875, llegó mi bisabuelo Daniel Junguito a la tierra que produce el café que se convirtió en leyenda. Fundó Hacienda La Fragua y empezó a sembrar sus primeras plantaciones con semillas de café arábigo, generando empleo y construyendo país. Cuando logró recoger su primera cosecha, con mucho esfuerzo, emprendió un viaje a otro continente que duró aproximadamente seis meses. Viajó con toda su cosecha de café en mulas, hasta llegar al río magdalena, donde cogió un buque de vapor que lo llevó hasta el puerto de Barranquilla y así poder montarse en un trasatlántico, para finalmente llegar a Londres con todos sus sacos de café. Vendió su café pergamino y compró la maquinaria inglesa (de marca John Gordon aprovechando que estaban en el pico de la segunda revolución industrial) para poder procesar el café de manera más eficiente y adecuada. Durante ese viaje, conoció a su esposa Juanita Scarpetta, una mujer italiana que en el momento estaba viviendo en Londres. Además, se trajo los famosos perros de cacería inglesa con los cuáles la familia ha crecido rodeada de anécdotas a lo largo de la historia, pero, esos serán cuentos para más adelante. Al llegar a Bogotá contrajeron matrimonio y se radicaron en Hacienda La Fragua. Ahí, vivieron y criaron a sus ocho hijos (Reinaldo, Bernardo, Leopoldo, Roberto, Daniel, Amalia, Paulina y Lola) quienes con el paso del tiempo se convertirían en la siguiente generación de cafeteros colombianos por pasión, tradición y legado. Reinaldo, hijo mayor de Daniel y Juanita, contrajo matrimonio con la señora Amalia Hernández Ospina, proveniente de una importante familia con tradición cafetera en Viejo Caldas. Tuvieron siete hijos, cinco mujeres y dos hombres, Eduardo y Alberto, quienes continuaron trabajando en el negocio del café y gracias a este, tuvieron la oportunidad de cursar sus estudios universitarios en, University of Michigan. Ahí, adquirieron conocimientos vanguardistas, que al regresar a Colombia pudieron implementar en la industria cafetera. Además de tener una experiencia tan enriquecedora intelectualmente, también construyeron un sin número de recuerdos y anécdotas como la del convertible rojo que se ganaron en una rifa, pero también será una historia para otro momento. La descendencia de Alberto Junguito, quien se casó con Beatriz Noguera Laborde, está compuesta por mujeres únicamente. Tuvieron dos hijas, Juanita y Elsa que a su vez, al casarse, cada una de ellas tuvo tres hijas. Esto, para terminar de contar que desde la cuarta generación de la familia Junguito, hasta la sexta generación, han sido solo mujeres que con raíces cafeteras, templanza, amor y dedicación han hecho no solo que Hacienda La Fragua continúe con su legado y tradición de producir los mejores cafés de Colombia, sino que han impregnado una huella de delicadeza, mística y perfección en los procesos del café, en La Hacienda, en los colabores y sus familias, en los recolectores, en la región y en todos los actores que conforman la cadena de sus cafés. Así empieza la historia y ahora continua el legado para llegar a ustedes con el café que se convirtió en leyenda.